Para pasar la página es necesario haberla leído

Miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, guerrilleros de las FARC-EP, paramilitares, integrantes de grupos criminales, efectivos del Ejército de Liberación Nacional (ELN)…

En Colombia, todos los actores armados han cometido actos de violencia sexual contra las mujeres: violación, esclavitud sexual, aborto forzado, entre otras, persiguiendo diferentes objetivos. En su reporte intermedio sobre la situación en el país, elaborado en 2012, la Oficina de la Corte Penal Internacional señalaba que “existe una base razonable” para creer que todos los actores armados, estatales y no-estales [1] , han cometido actos de violencia sexual, que constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

La Corporación Humanas, en la Guía para llevar casos de violencia sexual, plantea que “los hechos violentos cometidos [en el marco del conflicto armado] sobre los cuerpos de las mujeres y que comprometen sus órganos sexuales y/o su sexualidad tuvieron un móvil que no está relacionado sólo con la sexualidad del perpetrador e, incluso, en muchos casos no tiene nada que ver con la satisfacción o el deseo erótico de quien los comete”[2]. Esta afirmación se fundamentó en el análisis de 276 casos de violencia sexual cometida por actores armados a partir de los cuales es “evidente que las mujeres fueron objeto de disciplinamiento, campo de batalla o botín de guerra” y que esas violencias tuvieron (y aún tienen) “una finalidad específica en y para la guerra”[3].

La violencia sexuales un ejercicio de dominación y una forma mediante la cual se demuestra supremacía. Cuando esta es cometida por actores armados da réditos en la guerra puesto que, como se postula en la Guía, con ella pueden “expresar, demostrar o ejercer superioridad (la del actor en sí o la del grupo al que pertenece) sobre las mujeres y la población. Adicional a esta expresión/demostración de supremacía, las violencias sexuales le permiten al grupo mantener o mejorar su posición militar, política y/o económica con respecto a la posición de los otros grupos armados, de las autoridades civiles o de las organizaciones sociales. La violencia sexual cometida en el marco del conflicto armado también es utilizada para alentar o premiar a los actores armados y reforzar el espíritu de cuerpo”. Esta utilidad para la guerra no debe soslayar que “la violencia sexual también la sufren las mujeres que están en armas porque son violadas o víctimas de acoso sexual y porque se regula su sexualidad y reproducción según la conveniencia de los hombres del grupo”[4].

A pesar de las amenazas e intimidaciones y de los escollos para acceder a la justicia, las mujeres víctimas de la violencia sexual llevan décadas denunciando estos crímenes. En estos momentos en los que el país avanza en la construcción de la paz, sus voces y demandas deben ser tenidas en cuenta porque Colombia no podrá pasar la página hasta que lea este capítulo de su historia.

_______________________________________
[1] http://www.icc-cpi.int/NR/rdonlyres/3D3055BD-16E2-4C83-BA85-35BCFD2A7922/285102/OTPCOLOMBIAPublicInterimReportNovember2012.pdf
[2] Corporación Humanas. Guía para llevar casos de violencia sexual. Propuestas de argumentación para enjuiciar crímenes de violencia sexual cometidos en el marco del conflicto armado colombiano. Bogotá, 2009, pág. 21. Se puede consultar en: http://www.humanas.org.co/pagina.php?p_a=6&d=publicaciones-/libros-::-humanas-colombia–centro-regional-de-derechos-humanos-y-justicia-de-genero
[3] Ibídem.
[4] Ibídem.

Un comentario en “Para pasar la página es necesario haberla leído

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s