El mundo nos está mirando

Elena Grau, la investigadora y coordinadora del área de formación y difusión del Institut Català Internacional per la Pau, en Barcelona, envía un mensaje de apoyo a la campaña Sí, Sucedió en Colombia.

Sí, sucedió en Colombia se pinta 

Las mujeres de Cartografía Sur se vinculan con la campaña Sí, sucedió en Colombia para decir con un graffiti “Aquí estamos, pintando lo que la guerra no nos pudo quitar SUEÑOS Y DIGNIDAD”.

Mila Ramos, experta en género y desarrollo, presidenta de la ONG española Mujeres en Zonas de Conflicto, presenta su respaldo a la campaña Sí, Sucedió en Colombia.

Carlos Beristain es médico y doctor en psicología. Ha trabajado en varios países con grupos de derechos humanos y víctimas de violencia política sobre salud mental. Trabaja desde 1989 en la atención a las víctimas, salud mental y derechos humanos en América Latina y algunos países de África. Desde 1994 acompaña a las víctimas y sobrevivientes de la violencia, comunidades y organizaciones de derechos humanos.

Jolly Kamuntu. La directora de la Radio Maendaleo en Bukavu, República Democrática del Congo, envía un mensaje a la Campaña Sí, sucedió en Colombia.

Chouchou Namegabe. La periodista y coordinadora de la Asociación de Mujeres de los Medios, envía su mensaje de respaldo a la Campaña Sí, sucedió en Colombia.

Joy Adjoya Onyesoh. Presidenta de la Liga Internacional de Mujeres por la paz y la libertad, sección Nigeria. Ella es una apasionada de la participación de las mujeres en los procesos de paz y ha facilitado la traducción de la Resolución 1325 en cuatro idiomas indígenas nigerianos. Obtuvo una licenciatura en Química Aplicada y una Maestría en Ciencias en Estudios de Desarrollo de gestión ambiental. Actualmente está realizando su doctorado en Estudios Transformadores y un grado de Licenciatura en Derecho. Tiene experiencia de trabajo con mujeres de diferente lugares en el mundo. Su pasión es impactar en las vidas de las mujeres de manera positiva.

“Para que la paz sea sostenible es necesario que haya un proceso en el que todos los actores estatales y no estatales se integren y todas sus preocupaciones sean plenamente reconocidas y tomadas en consideración a la hora de negociar los acuerdos.

Dicho esto, la participación sustantiva de las mujeres en los acuerdos de paz y la negociación es crucial para el éxito del proceso y la sostenibilidad del acuerdo y las negociaciones. Las mujeres tienen el conocimiento que proviene de la realidad que han vivido durante los períodos de conflicto y post-conflicto, ésta realidad es muy valiosa para la promoción de la paz y debe ser aprovechada. Las mujeres deben ver que el proceso es transparente, que asegurará que sus violadores sean enjuiciados y responsables de su delito, lo que aportará a apaciguar el dolor que sienten y reconocerá sus derechos como seres humanos que merecen ser tratadas con respeto y dignidad.

Colombia debe de manera urgente llevar a las mujeres a la mesa de negociación de la paz. Las mujeres necesitan hablar por sí mismas, sólo una mujer sabe lo que se siente ser violada sexualmente. Son las mujeres las que entienden la necesidad de adoptar medidas para que esto no siga ocurriendo y responsabilizar a los delincuentes de crímenes que como la violencia sexual, son crímenes en contra de la humanidad. Yo apoyo activamente la iniciativa que llevaría a las mujeres a la mesa de paz en La Habana”.

La Taula Catalana per la Pau i el DFoto Marirets Humans es un espacio de concertación de ámbito catalán que trabaja, desde hace más de diez años, en la promoción y la protección de los derechos humanos en Colombia. Recibimos con esperanza el anuncio del inicio de las negociaciones en La Habana y, desde entonces, le venimos dando seguimiento.

Desde la Taula entendemos que una paz verdadera solo se puede alcanzar si se fundamenta en la verdad, la justicia, la reparación, y la garantía de no repetición. Por este motivo queremos mostrar nuestro total apoyo a la campaña #SiSucedioEnColombia, porque pensamos que la paz no será posible si no se aborda la violencia sexual contra las mujeres, siendo ésta una de las violencias más significativas cometidas durante el conflicto.

La violencia sexual usada como arma de guerra trasciende la realidad de Colombia. Se produce de manera sistemática y extendida, y con una intención estratégica clara, en la mayoría de países en conflicto. Aun así, y a pesar de las graves consecuencias que tiene esta práctica, sigue estando invisibilizada y caracterizándose por elevados niveles de impunidad.

En Colombia, los datos son escalofriantes. Según la primera encuesta de prevalencia sobre violencia sexual en el contexto del conflicto armado, realizada para los años 2001-2009, un promedio de 54.000 mujeres fueron víctimas de violencia sexual cada año. Esto es, 150 cada día. Detrás de estas cifras  impactantes hay personas, familias y comunidades con graves afectaciones que deben reconocerse, tomarse en cuenta y reparase para alcanzar una verdadera Colombia en paz.

En Catalunya estamos trabajando con ánimo y esperanza para contribuir a una paz estable y duradera, donde no haya espacio para ninguna violencia. Como parte de nuestros aportes resaltamos la resolución que aprobó el Parlament de Catalunya el pasado mes de julio, en el que se reitera el apoyo al proceso de negociación en La Habana y se resalta la necesidad de incorporar en los acuerdos la voz de la sociedad civil, especialmente la de la mujeres.

Desde la Taula Catalana nos solidarizamos con todas las víctimas del conflicto y, en particular, con las mujeres que han sufrido violencia sexual, y reivindicamos lo imprescindible de que esta problemática sea tratada en la mesa de La Habana con la relevancia que merece. Porque Sí Sucedió en Colombia, y sigue sucediendo.

Asimismo, transmitimos nuestro apoyo a las organizaciones impulsoras de la campaña y a todas las que trabajan para visibilizar esta situación, sabemos que es una ardua labor.

Judith Cuma. La periodista de “Mujeres al teléfono” en Bukavu, República Democrática del Congo, saluda a las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado en Colombia.

Jelena Pia-ComJelenaella. Directora de Programa de la Coalición por la Corte Penal Internacional.

“El fracaso en abordar los niveles de impunidad por los actos de violencia sexual y basada en género cometidos en situaciones de conflicto deja una sombra de impunidad en los estados y en la comunidad internacional en su conjunto. La violencia sexual no es una consecuencia inevitable de los conflictos armados; es usada de forma recurrente como una atroz arma de guerra con el fin de humillar y herir a las víctimas y a comunidades enteras, por lo que resulta imperativo intensificar los esfuerzos de prevención mediante la rendición de cuentas de  aquellos responsables de estos atroces crímenes, y al mismo tiempo  otorgar un sentido de justicia a los sobrevivientes”.

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